De las elecciones a los 100 días

Ya podemos decir que hemos sobrevivido a otra campaña electoral. Sin duda, ésta no ha dado tanto de que hablar, excepto en las redes sociales. Los quince días han sido más interesantes en internet a través de los perfiles de los partidos y sus candidatos que offline. He seguido a todas horas el Twitter y os puedo asegurar que ha sido una de mis principales fuentes informativas. Lástima que los equipos de campaña no han sabido aprovecharlas más a la hora de lanzar los mensajes y, básicamente, las han utilizado de manera unidireccional. Durante las dos semanas previas al 20N tendríamos que haber conocido en boca de los candidatos lo que pasará a partir del día siguiente de las elecciones según lo que apuntan sus programas electorales, pero lejos de esto y sin que nos lo hayan explicado claramente, creo que ya no hay nadie que no lo sepa.

Mientras los mercados quitan presidentes elegidos democráticamente en las urnas y ponen otros de perfil tecnócrata, España celebra unas Elecciones Generales con diferentes candidatos a la presidencia del gobierno pero sin diferencias para los mercados, porqué gane quien gane tendrá que tomar las mismas decisiones marcadas desde la Unión Europea. La tecnocracia no puede imponerse a la democracia, la clase política no puede mantenerse al margen de lo que ocurre y se decide en un país. Por eso será importante que el presidente que salga elegido el domingo lanze un mensaje rotundo y contundente, no sólo a los mercados, sino al mundo.

Los 100 primeros días de un gobierno sirven para marcar el estilo y crear una buena percepción entre la ciudadanía. La oposición y los medios de comunicación saben que hay que dar un mínimo de tiempo para que el nuevo ejecutivo aterrize y se sitúe en su sitio. El panorama económico me hace dudar que esta vez haya tiempo para ello. No exagero si afirmo que a partir del lunes el presidente electo tiene que disponer del mejor equipo en comunicación para que desde el primer mensaje hasta el último sean comprendidos claramente. Las decisiones que tome el Ministro de Economía serán muy importantes pero será igual de importante comunicarlas bien.

Los ciudadanos saben que el nuevo Presidente del Gobierno tendrá que tomar decisiones difíciles, son consicentes que habrá recortes y que el paro no se va a solucionar en un día. Pero esto no significa que quien ocupe la presidencia tenga carta blanca para hacer y deshacer con el argumento de la crisis, todo lo contrario. Tendrá que saber elegir qué paso dar para reconducir la situación y explicarlo de la mejor manera posible a dos públicos: los mercados y los ciudadanos. Una tarea nada fácil con el vértigo diario de la actualidad que en cuestión de horas las noticias dan la vuelta.

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