State of the Union Address

Cada último martes de enero se celebra en Estados Unidos el Discurso del Estado de la Unión (State of the Union Address), similar al Debate sobre el Estado de la Nación en España, para que el presidente pueda explicar ante el Congreso la situación del país y presentar sus políticas para el nuevo año. Alrededor del evento hay la notoriedad de la alocución más institucional por parte del máximo mandatario norteamericano y todos unos protocolos legislativos que lo visten de pomposidad. El Presidente de los Estados Unidos no puede visitar la sala de plenos del Congreso sin una invitación previa que le de permiso para entrar. Una vez en la puerta de la cámara, el Sargento de Armas anuncia su presencia al Portavoz, a partir de ahí el jefe del estado accede y se dirige hasta el púlpito donde se encontrará con el Presidente del Senado -cargo que ocupa el Vicepresidente de EUA- y el Portavoz o Presidente de la cámara de Representantes, quienes recibirán una copia del discurso.

Otro aspecto importante del acto es la preservación de la sucesión del gobierno en caso de ocurrir un accidente que perjudicara a los asistentes en el Congreso. Y es que el discurso reúne a todos los altos cargos de los Estados Unidos en un mismo lugar, desde los componentes del ejecutivo a los representantes del Senado, Tribunal Supremo y Estado Mayor. Por ese motivo, un miembro del gabinete no asiste y es designado como la línea de sucesión para dar continuidad a la política del país. Una formalidad que refleja muy bien la serie The West Wing en uno de sus capítulos. A estos protocolos hay que sumarle otro sobre quien es el invitado que se sienta al lado de la Primera Dama. Habitualmente se concede el honor a una persona relacionada con uno de los temas importantes tratado en el discurso.

Aunque el Discurso del Estado de la Unión no se incluye en la constitución como una obligación anual, desde la administración de George Washington todos los presidentes se han dirigido al pleno del Congreso para informar oralmente o por escrito de la situación general de los Estados Unidos. El último en no querer presentarlo en persona ante la cámara fue Jimmy Carter en 1981 que envió el informe por escrito. Desde entonces, sus sucesores han sabido aprovechar la ocasión para reafirmar su liderazgo político. El texto del discurso repasa las medidas adopatadas el último año y enfoca el rumbo del próximo con un tono optimista. Hasta se ha tradicionalizado que cada presidente diga la frase: “el estado de nuestra unión está fuerte”.

 

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