El PSC necesita más fondo que forma

El PSC (Partit Socialista de Catalunya) está en plena campaña de primarias. Llevo meses siguiendo e informándome del XII congreso que se celebrará este fin de semana en el Palau de Congressos de Catalunya en Barcelona. Hasta ahora no he escrito nada al respecto en la Sala de Comunicación porqué quería observar a los candidatos y conocer más profundamente sus propuestas, lo que me ha sido imposible. A tres días para que empiece el simposio, no he conseguido saber los puntos que defienden ni he podido comparar sus ideas políticas. No hace falta ser un lumbrera para darse cuenta que algo va mal. Las elecciones internas más importantes en los últimos años de uno de los partidos con más votos en Catalunya no están siendo lo que deberían ser.

Desde el inicio de la carrera para la primera secretaria de los socialistas catalanes, los candidatos han coincidido en hablar de la necesidad de abrirse a la ciudadanía y volver a conectar con ella. Uno de los caminos son las primarias al estilo del Partido Socialista Francés, pero aún no está claro que vaya a ser así, ya que los estatutos vigentes del PSC no lo contemplan y deberían cambiarse tras el congreso. Lo que se ha puesto encima de la mesa es que se vote primero el primer secretario y después la ejecutiva, como ocurre en el PSOE. Eso permitiría al elegido que configure una dirección de consenso para garantizar la unidad del partido. Si no puede haber una dirección que aglutine todas las candidaturas, el partido podría salir dividido y aún más débil.

Precisamente, estos días vemos cómo los aspirantes Ros, Iceta, Elena i Navarro se están moviendo para asegurar un sitio en los órganos de dirección, un panorama que no les ayuda nada y del que no aprenden después de las duras derrotas en los comicios catalanes, locales y generales. El egocentrismo y sectarismo del equipo de José Montilla que ha predominado en los últimos años parece que tendrá continuidad. Ante los peores resultados electorales de la historia del partido, los militantes y simpatizantes del PSC esperavan una autocrítica por parte de sus dirigentes. Desde el batacazo de Montilla el noviembre del 2010 hasta hoy, no se ha movido nada dentro de la formación. Por eso, debemos entender que en el cónclave que empieza el viernes  se atreverán a hablar claro y enseñar todas la cartas. Si no es así, es fácil pronosticar un futuro oscuro para los socialistas catalanes.

Estos días, los medios de comunicación hacen un seguimiento destacado de las primarias. Muchos han entrevistado a los cuatro candidatos, pero ninguno ha descubierto los programas que cada uno defiende. Con las herramientas que existen actualmente, tendríamos que acceder a toda la información. Pero el problema es que no hay información. El alcalde de Terrassa, Pere Navarro, no ha sabido gestionar su web, más allá de colgar sus apariciones en los medios. Lo mismo le ha pasado a Miquel Iceta en su blog. El corregidor de Lleida, Ángel Ros, ha promocionado un manifiesto de apoyo. Solamente el aspirante Joan Ignasi Elena ha contado con una plataforma informativa online de Nou Cicle, pero le ha faltado acabar de sacarle todo el jugo. En resumen, las primarias han partido con buenas intenciones pero corren el peligro de quedarse más en la forma que en el fondo.

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